
Solo cinco ingredientes
La carbonara romana se hace con pasta, guanciale, huevos, pecorino romano y pimienta negra. El guanciale es papada de cerdo curada: más sabrosa y untuosa que la panceta, al cocinarse queda crujiente por fuera y tierna por dentro. El pecorino romano es un queso curado de leche de oveja, salado e intenso.
Los huevos, batidos con el pecorino y la pimienta, se mezclan con la pasta fuera del fuego: el calor de la pasta y un chorrito de agua de cocción los convierten en una salsa sedosa en lugar de huevos revueltos.
Lo que no lleva una carbonara
La receta romana no lleva nata, que en el extranjero se usa a menudo para darle cremosidad. Tampoco lleva cebolla, ajo ni perejil, y la panceta ahumada o el beicon cambian por completo el sabor del plato.
Un poco de historia
La carbonara es un plato bastante joven: las primeras recetas escritas datan de mediados del siglo XX. Hay muchas teorías sobre su origen, pero una cosa es segura: se ha convertido en un símbolo de la cocina romana, junto con sus «hermanas» gricia, amatriciana y cacio e pepe.
La carbonara en Volare
Nuestros espaguetis a la carbonara cuestan 13 € y se preparan de forma tradicional: guanciale, huevos, pecorino y pimienta. Para probar también las otras pastas romanas, tienes los tonnarelli cacio e pepe, los fettuccine alla gricia y los espaguetis all'amatriciana; los encontrarás todos en la carta.
Estamos en Via di San Giovanni in Laterano 48, a 300 metros del Coliseo, y abrimos todos los días, de 12:00 a 23:00. Para cenar es mejor reservar mesa.